Hola mamá:
Lamento supongo haberte mentido todo este tiempo, supongo porque eso se supone hacen los hijos no? arruinar las cosas con ustedes nuestros padres y luego tener que pedirles perdón, entonces, lo siento por haberte mentido todo este tiempo, más sin embargo te agradezco que te preocupes por mi porque esa es la segunda cosa que se supone hacemos los hijos todo el tiempo, agradecerles a ustedes que nos dieron la vida, aunque la vida que ustedes nos dieron al principio haya sido para su felicidad; en fin, lo siento pero te agradezco pero me haces sentir sofocada.
Sofocada, tal cual lo lees, y por eso te he mentido, mentido durante mucho tiempo, no puedo recordar cuando empezó pero lo lamento, lamento odiar lo que tú más amas: La vida.
Gracias por todos esos enojos que te he hecho pasar en cuanto a los días en ayunos y las noches en vela, pero tú y yo somos tan diferentes que yo vivo por la noche mientras tú vives para el día, supongo son las cosas que tú valoras, pero yo no pienso tener una vida tan larga, llegar a los 30 es muchísima vanidad, y probablemente esté siendo muy gentil.
Tengo en repetición todas las veces que me gritabas y añorabas te contestara mientras te preocupabas por mi salud, que te diera explicaciones o que asintiera para que supieras había entendido el mensaje, pero lo cierto es que el silencio era lo correcto ya que si hubiera abierto la boca probablemente hubiera sido mucho peor tu angustia, pero creo es hora de decirte todo aquello que la prudencia me dijo que callara.
Aunque quien soy yo para hablar de esto si siempre has pensado mis problemas no son reales porque me la vivo sonriendo.
Todas esas charlas de amor propio me han valido un carajo, todas esas lágrimas de arrepentimiento han sido una farsa, no duermo porque me la paso llorando, no como porque no quiero engordar y me hago tatuajes porque el dolor es necesario para recordar que somos seres mortales, pero esto tu nunca lo sabrás porque yo nunca te lo diré.
Me iré de esta casa un día con la frente en alto, con una sonrisa agradeciéndote todas esas cosas que nunca hiciste por mí, esas cosas que siempre me impusiste en contra de lo que yo pensando creyendo eran lo mejor para mí, y tal vez no te da miedo que me hiera, sino lo que te da miedo es perderme y sufrir, porque mientras yo disfruto de la melancolía y de la nostalgia, tú le tienes miedo al dolor, aunque el dolor sea necesario para recordarnos que estamos vivos.
Y perdóname mamá, sé que te he mentido, pero tú y yo somos polos opuestos y no, no pienso decirte esto porque sé que no te gustará y te amo lo suficiente para no querer verte llorar.
Atte: Tu hija.
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