domingo, 20 de septiembre de 2015

Carta para un amor no correspondido [3]

Estoy allí para ti...

Un día más, un día menos, ¿Qué más da?

A veces parece que los días sólo pasan pero no es así, la vida nunca se queda estática, está en constante cambio, moviéndose, creciendo, una nueva flor nace cada día así como un árbol muere y se le caen las hojas y nunca se está solo por mucho que lo parezca y es difícil creer en esto cuando las fuerzas se van o cuando las has agotado en cosas menos importantes pero siempre hay algo o alguien allí que no te dejará caer por muy resbaloso que el piso sea.

El destino no está escrito, el destino está en nosotros día con día, nosotros podemos cambiarlo y si crees que estás perdiendo la fe o estás perdiendo las ganas, siempre habrá alguien que te ayude con un pequeño empujón, el mundo no es tan grande como parece ni tan reducido a cuatro paredes, el mundo es de quien lo inventa y cada quien puede crear el suyo a su antojo, ¿No crees que eso es lo fenomenal de la vida?

Por muy increíble que parezca  hay un millón de razones para disfrutar y ser feliz, el universo no es del hombre y la tierra perdona todos los errores que cometemos, ella es tan hermosa que al morir te abre los brazos y te da un espacio en su casa.

Lo que has pasado nunca volverá, nunca es tarde para arreglar los errores y si crees que no puedes con ello siempre habrá alguien, siempre lo hay.

Mírame a mí, no soy el mejor ejemplo pero aquí estoy, poniéndome en vergüenza una vez más tratando de demostrarte un poco lo mucho que me importas.

Y sé que no quieres ayuda, te conozco, pero si estás perdiendo la batalla siempre habrá alguien allí, nada es tan malo como parece y no hay nada que no se pueda solucionar; te prestaré mis fuerzas, mi felicidad, mi valentía y mis ganas para que puedas con todo lo malo que tengas que derribar, no es mucho pero es todo lo que tengo, te lo presto porque me importas, porque te quiero, porque lo vales, porque lo mereces y porque me han enseñado que por muy tonto que parezca, no abandonas a las personas que quieres aunque estas no te correspondan y yo no puedo quedarme sentada porque tu vales la pena para hacer hasta lo imposible para que te encuentres bien, no voy a cansarme de estar allí; aunque nunca lo digas tú, yo soy esa persona que estará allí a pesar de todo, a puesto por ti aunque creas que has perdido el juego.

Y pido disculpa de antemano como cada vez si esto es mucho muy personal y me estoy metiendo en lo que no me incumbe pero eres tú y tú vales todos estos riesgos.

Nunca lo olvides, allí afuera hay alguien que te quiere pese de todo lo que no eres y te quiere por todo lo que eres, hay alguien que te cuida aunque esté lejos y que se preocupa día a día por ti aunque no lo diga.


No estás solo, me tienes a mí.

Straighten up little soldier, don't crying about it, you got me...














sábado, 12 de septiembre de 2015

Hablar con él

Hablar con él es como una vieja película de drama, está la tensión, los momentos románticos, las decepciones, el llanto, las despedidas y el final en donde regresas a casa con un agujero en el pecho recordando todas las múltiples cosas que te hizo sentir.
No cambiaría por nada esas horas que pasan, son sagradas, las vivo y me hacen perderme del planeta tierra, me llevan a ese mundo que él ha construido para mí, ese mundo que sólo él y yo conocemos; es tan él, no tengo manera de explicarlo, nadie más me hace sentir así y me asusta. ¿Podré encontrar el amor en alguien cómo lo encontré contigo?
Quien que me haga vivir y morir en unas horas, quien que me haga sonreír, esas muestras de atención, esa paciencia con la que escucha todas las cosas coloquiales que digo, que trate de darme consejos aunque al final admita que eso no es lo suyo, esas palabras sinceras que suelta y que hacen que mi corazón de vuelcos de alegría, esos sarcasmos y esos celos, los comentarios fuera de lugar, las palabras bonitas que me dice, cuando me trata como una pequeña, los halagos coquetos y las discusiones infantiles, esa espontaneidad con la que habla y me saca suspiros y que me ensanchan el pecho; y es que con nadie disfruto más las noches, nadie es él, Nadie me rompe con una sola palabra y aunque se vaya 100 días regresa y parece que no ha pasado ni un minuto desde la última vez que estuvo aquí.
Las palabras que dice no me bastan, no voy a estar tranquila con un encontrarás a alguien que te merezca de su parte.
Las palabras que escribo no son suficientes, ninguna de ellas llena el vacío que deja cuando se va, ese vacío incierto de no saber cuántos días pasarán para que nos volvamos a encontrar, pero yo lo espero, como siempre, como cada noche contando estrellas, dibujando su nombre con cada una de ellas.

Hablar con él es como un huracán que se aproxima, hay minutos de calma y luego vuelve a comenzar la tormenta, una tormenta que vivo sola cuando él se va, cuando a pesar del tiempo y las horas nada fue suficiente para decirle todo lo quería, para contarle todos esos cuentos absurdos o para preguntarle todas las cosas que tenía planeada;  el agujero en el pecho no se va por más que escriba, por más que quiera dejarlo plasmado en papel para que deje mi piel, sigue rondando mi mente como un castigo que jamás cometí. ¿Cómo explicar que se siente dolor mientras sonrío? ¿Cómo explicar el brillo en mis ojos mientras lloro? Es tan extraño y desconocido, ¿Cómo mitigo este vacío? No tengo nada y ojalá tampoco tuviera corazón pero es que parece que  pega los pedazos con su regreso y poco a poco se rompen con su partida esperando el día en el que aparezca de nuevo pero se hace eterno, desolado, como un desierto, un camino largo y ni una gota de agua.

Hablar con él es como el tequila que te quema y te deja un mal sabor de boca pero te embriaga hasta perder la conciencia. ES el único delito del que no me importaría ser culpable, amarlo de la manera más descomunal y no querer dejarlo ir aunque hablar con él sea como esa vieja película de drama que te hace sufrir cada vez que la ves; y es que habla con él me hace sentir tanto que no quiero dejar de sentirlo ni aunque me carcoma la vida. 



Just Jane.











lunes, 7 de septiembre de 2015

¡Feliz cumpleaños a mi!

Feliz cumpleaños a mi, un año  menos para soportar mi existencia, un año menos de errores, fracasos y soledad, un año más hacia la muerte que tanto he añorado.

Feliz cumpleaños a mi alma que también se hace un año más vieja, que ha adquirido mayores derrotas, dolores y empuñaduras por la espalda, felicidades por todas esas decepciones que no volverán a ocurrir, felicidades por un año menos de lágrimas, tristezas, corazones rotos y amores que no han encontrado su final feliz.

Feliz cumpleaños a mi porque he aguantado mi presencia y ya casi nos hemos vuelto amigas, ya compartimos algunos momentos, y nos hemos sentado juntas a llorar unas cuantas amarguras, por entender que mi sombra no es mi enemiga y que al final del día es ella sólo con la que puedo contar.

Feliz cumpleaños a mi, a mi más grande dolor de cabeza. felicidades por todos esos momentos de complejidad y complicidad, por un año más de aprendizaje y de inspiración.

Felicidades corazón por ser un año más débil y más fuerte a la vez, por esa armadura que ya está  casi terminada y salud por esas personas que dejo atrás, por las promesas rotas que jamás volverán.

Felicidades por un año más para prosperar, para cumplir esos sueños, para enamorarme, para llorar, para besar, para tener el corazón roto, para sufrir más decepciones, para conocer nuevos amores, para para tener la oportunidad de tener más charlas conmigo, un año más para conocer y entender este mundo y para comérmelo como la  cereza de un gran pastel.

Feliz cumpleaños a mi por un año más de ser mi aliada, por las fuerzas que encuentras de lugares en donde todas ya se han ido, por lo que tuviste y por lo que nunca pudo ser, felicidades porque después de todos estos años sigues allí alentándome y sin dejarme rendir.




Just Jane