martes, 19 de mayo de 2015

Ladrón



He estado pensando tanto en ti que me estás robando la inspiración, tengo tantas cosas que decir y sólo puedo repetir tú nombre, las palabras no me dan miedo pero  de tú boca son peores que un arma apuntando directamente a mí sien.

Tengo tantos temas que tratar pero sólo quiero tratar tus labios.

Hay tantas realidades que pisar pero yo sólo quiero pisar tu alcoba.

Necesito descifrar tantos libros y sin embargo sólo me preocupo por descifrar tu mirada.

La sed de sabiduría está comiéndome la mente y los libros junto con los lápices se están añejando mientras que tú me robas todos los suspiros, sólo espero no te canses de caminar en círculos por mí cerebro porque hay un punto en particular en donde nuestras miradas se van a cruzar y allí te pediré me rindas todas las cuentas y me devuelvas todo lo que me estás robando para saber que no ha sido ningún tiempo perdido, sólo por favor espero no me robes los sueños porque en esos si me gusta encontrarte. 

Lo que nunca le diría a mi Madre.



Hola mamá:


Lamento supongo haberte mentido todo este tiempo, supongo porque eso se supone hacen los hijos no? arruinar las cosas con ustedes nuestros padres y luego tener que pedirles perdón, entonces, lo siento por haberte mentido todo este tiempo, más sin embargo te agradezco que te preocupes por mi porque esa es la segunda cosa que se supone hacemos los hijos todo el tiempo, agradecerles a ustedes que nos dieron la vida, aunque la vida que ustedes nos dieron al principio haya sido para su felicidad; en fin, lo siento pero te agradezco pero me haces sentir sofocada.

Sofocada, tal cual lo lees, y por eso te he mentido, mentido durante mucho tiempo, no puedo recordar cuando empezó pero lo lamento, lamento odiar lo que tú más amas: La vida.

Gracias por todos esos enojos que te he hecho pasar en cuanto a los días en ayunos y las noches en vela, pero tú y yo somos tan diferentes que yo vivo por la noche mientras tú vives para el día, supongo son las cosas que tú valoras, pero yo no pienso tener una vida tan larga, llegar a los 30 es muchísima vanidad, y probablemente esté siendo muy gentil.

Tengo en repetición todas las veces que me gritabas y añorabas te contestara mientras te preocupabas por mi salud, que te diera explicaciones o que asintiera para que supieras había entendido el mensaje, pero lo cierto es que el silencio era lo correcto ya que si hubiera abierto la boca probablemente hubiera sido mucho peor tu angustia, pero creo es hora de decirte todo aquello que la prudencia me dijo que callara.

Aunque quien soy yo para hablar de esto si siempre has pensado mis problemas no son reales porque me la vivo sonriendo.

Todas esas charlas de amor propio me han valido un carajo, todas esas lágrimas de arrepentimiento han sido una farsa, no duermo porque me la paso llorando, no como porque no quiero engordar y me hago tatuajes porque el dolor es necesario para recordar que somos seres mortales, pero esto tu nunca lo sabrás porque yo nunca te lo diré.

Me iré de esta casa un día con la frente en alto, con una sonrisa agradeciéndote todas esas cosas que nunca hiciste por mí, esas cosas que siempre me impusiste en contra de lo que yo pensando creyendo eran lo mejor para mí, y tal vez no te da miedo que me hiera, sino lo que te da miedo es perderme y sufrir, porque mientras yo disfruto de la melancolía y de la nostalgia, tú le tienes miedo al dolor, aunque el dolor sea necesario para recordarnos que estamos vivos.

Y perdóname mamá, sé que te he mentido, pero tú y yo somos polos opuestos y no, no pienso decirte esto porque sé que no te gustará y te amo lo suficiente para no querer verte llorar.


Atte: Tu hija. 




























sábado, 9 de mayo de 2015

¿Cuántas veces no huimos?


¿Cuántas  veces no hemos huido de los problemas? Cuántas veces somos cobardes y no queremos mirar la realidad de lo que pasa a nuestro alrededor, ¿será que esa sea la realidad del hombre? O ¿será simplemente que esa es mi propia realidad?

Tal vez estoy destinada a no ser feliz o puede que sea solo mi subconsciente traicionero.

Nadie puede entender lo que siento, igual, nadie puede saber exactamente, a veces suelo debatir con mi cabeza por horas mientras la noche transcurre tratando de ganarle a mis pensamientos y me deje saber qué es eso que en verdad siento, por ahora, por ahora no lo sé, sólo sé que tengo miedo, y pese a que suene trillado, esta vez sí que tengo miedo al amor, para cualquiera es común, corriente y un cliché, pero es que cuando eres yo, cuando eres esta persona con cuatro letras, te das cuenta de las cosas; te das cuenta que al mirarte al espejo hay una persona jodida, llena de temor, inseguridad y decadencia, detrás del espejo hay alguien que tiene miedo a que la veas justo como ella se ve, no quiere que sepas que tiene el corazón roto y fragmentado, no quiere que sepas que sueña con no alejarse de ti, que sueña con hacer para ti lo que mejor sabe hacer y que al fin  cada letra tenga un dueño en vez de naufragar por las saladas aguas de la soledad y la carencia, esta persona que solo quiere poder amar sin ser el único corazón enamorado, que se muere por tener quien adorar entre sus letras, pero que es tan insegura y tan inexperta que tiene miedo.

Qué fue lo que causó todo esto? Crecer es una opción, darse cuenta de la inmensidad del mundo y la insignificancia de uno mismo, darse cuenta que aquí se está solo, que no hay nadie más a tu lado, que la soledad y la sociedad son un feroz León dispuesto a atacar a su presa justo en el momento que la oveja se encuentra débil.

No es tan difícil de entender pero es algo que con los labios jamás podré explicar.

 Le tengo miedo a la realidad, el compromiso, a la sociedad, a las personas, a la responsabilidad, al crecer…
Me tengo miedo a mí misma y es allí cuando me pregunto... ¿Cuántas veces no huimos de nosotros mismos?
Just Jane.