sábado, 10 de octubre de 2015

Relato de placer

Tengo ganas de darte un beso, pero no cualquier beso, quiero empezar a besar tus labios y que me sigas el juego, quiero morder tu labio y masajear tu lengua, quiero besar cada lunar que tienes en el cuello, en el pecho, en los brazos y subir de la misma manera hacia tu boca, quedarme alli y perderme, sentir tu respiración, sentir tu aliento, tu aroma, tu ser, quiero llevarte al éxtasis con un sólo beso, quiero que sea único, incomparable, como nunca, que te haga tocar las nubes, volar y divagar por ellas, que te haga crear continentes, ver países y que te haga bajar sin un rasguño, como si hubiese sido sólo un dulce sueño de algodon. Quiero sentir tus manos entre las mías, quiero sentir el roce de tus labios por mi cuerpo, quiero que lo veneres, que lo hagas tuyo, que tus manos jueguen al juego del dolor y del placer, sentirlas en mi vientre, en mis muslos, que me tomen por sorpresa, que se adentren a mi infierno, que me hagan sentir en el cielo, me saquen, me revuelquen. Mi cuerpo necesita sentirse poderoso, necesita que seas su Dios, que seas su amante prohibido, que seas su principe, que seas como sus sombras jodidas. Mi alma quiere cambiar de roles, quiere jugar al juego de querer y ser querido, que sea todo por causa del momento y del lugar, las cosas planeadas no siempre resultan, las cosas instantáneas no fallan jamás.
Brinda con el vino amargo desde mi cuerpo,  que todo sea por los roces y por las caricias, todo sea por las miradas, esa que me hace enloquecer, esa que hace que cada parte de mi vibre, cada poro de mi resuene y cada una de mis palabras se hagan inaudibles. Ese poder que tienes de desarmarme de volverme sumisa, de volverte mi amo, de volverte mi amor, que me hace volverme en flor, que te hace volverte animal.
Y cuando te encuentres creyendo que me dominas en ese momento me volveré yo quien lo haga y te tomaré por sorpresa y cambiaremos las cosas, seré yo quien te mueva, seré yo quien te haga perder la razón, aquí todo es equitativo, aquí todo es con igualdad, no puedes jugar si no quieres perder, te tomaré por sorpresa y te tomaré muy bien, te tocaré como si nunca volviera a hacerlo, lo haré como si fuera nuestra única vez, pensando que esta es la primera, pensando que quizá fuese el adiós, tomare tu respiración entrecortada y tu corazón palpitante lleno de ardor y los haré revolcarse, los haré suplicar. Nuestros corazones se unirán, se harán latidos de tambor, fuertes e intensos, se escucharan por doquiertanto resonando dentro de nuestras propias cabezas.
Deseo sentir mis manos en tu piel, deseo hacerlos bailar, que bailes y se muevan con la mejor orquesta en el mejor danzón, en la mejor fiesta del pueblo, fiesta nuestra fiesta de dos, fiesta perdida, fiesta de amor.
Y cuando ya no pueda más caer en esa dulce, placentera y exquisita tentación en donde nos volvemos amantes del amor, donde no hay fronteras y donde sólo somos tu y yo, donde jugando ese simple juego y nos volvemos amantes del destino, amantes del placer y de la dulce agonía que tus besos me causan, que tus ojos me transmiten, que tu boca me susurra sintiendo el ritmo de nuestros agitados cuerpo quemando como el fuego, haciéndole un ritual al deseo, terminar y consumar todo aquello que sentimos, aquello que anhelábamos sentir, aquellas cosas que sólo por ti daría, solo por ti sería, simplemente amándote como lo he hecho siempre, con este juego de niños que queda sellado en estas sábanas de papel, llenas de simple y pura evidencia de lo que dos amantes pueden lograr a causa del deseo y del amor.