Brinda con el vino amargo desde mi cuerpo, que todo sea por los roces y por las caricias, todo sea por las miradas, esa que me hace enloquecer, esa que hace que cada parte de mi vibre, cada poro de mi resuene y cada una de mis palabras se hagan inaudibles. Ese poder que tienes de desarmarme de volverme sumisa, de volverte mi amo, de volverte mi amor, que me hace volverme en flor, que te hace volverte animal.
Y cuando te encuentres creyendo que me dominas en ese momento me volveré yo quien lo haga y te tomaré por sorpresa y cambiaremos las cosas, seré yo quien te mueva, seré yo quien te haga perder la razón, aquí todo es equitativo, aquí todo es con igualdad, no puedes jugar si no quieres perder, te tomaré por sorpresa y te tomaré muy bien, te tocaré como si nunca volviera a hacerlo, lo haré como si fuera nuestra única vez, pensando que esta es la primera, pensando que quizá fuese el adiós, tomare tu respiración entrecortada y tu corazón palpitante lleno de ardor y los haré revolcarse, los haré suplicar. Nuestros corazones se unirán, se harán latidos de tambor, fuertes e intensos, se escucharan por doquiertanto resonando dentro de nuestras propias cabezas.
Deseo sentir mis manos en tu piel, deseo hacerlos bailar, que bailes y se muevan con la mejor orquesta en el mejor danzón, en la mejor fiesta del pueblo, fiesta nuestra fiesta de dos, fiesta perdida, fiesta de amor.
Y cuando ya no pueda más caer en esa dulce, placentera y exquisita tentación en donde nos volvemos amantes del amor, donde no hay fronteras y donde sólo somos tu y yo, donde jugando ese simple juego y nos volvemos amantes del destino, amantes del placer y de la dulce agonía que tus besos me causan, que tus ojos me transmiten, que tu boca me susurra sintiendo el ritmo de nuestros agitados cuerpo quemando como el fuego, haciéndole un ritual al deseo, terminar y consumar todo aquello que sentimos, aquello que anhelábamos sentir, aquellas cosas que sólo por ti daría, solo por ti sería, simplemente amándote como lo he hecho siempre, con este juego de niños que queda sellado en estas sábanas de papel, llenas de simple y pura evidencia de lo que dos amantes pueden lograr a causa del deseo y del amor.