Vacío, vacío, vacío, eso es justo lo que siento, eso es lo primero que se me viene a la mente. ¿Será posible que una persona se siente de este modo tanto tiempo? y cuando no quiero salir, cuando no quiero hablar, cuando no quiero hacer nada las personas me preguntan: ¿Qué pasa? y yo les contesto: Nada pasa, y eso es lo peor.
Soy una típica chica atorada en los suburbios en una pequeña ciudad, donde no hay anuncios con asesinatos todo el tiempo, donde afuera de mi casa no hay ruido de armas, en donde no cierran las calles cada semana porque algún famoso grabará una película o un vídeo musical, aquí no pasa nada, ni a dentro ni fuera de mi casa; llego de la escuela, como, me baño, prendo la computadora y es donde empiezo a sumirme en una ráfaga de emociones y pensamientos incontrolables, miro fotografías de chicas hermosos, de hombres guapos, de personas exitosas, de personas haciendo obras heroicas y yo... yo estoy sumida en la nada de mi habitación en donde desearía que fuese un cuarto oscuro en donde ni los pensamientos puedan invadirlos.
No siento nada, no siento felicidad, ni amor, ni tristeza, es como si alguien o algo se haya tragado todas mis emociones, lo único que puedo sentir es enojo, ira, hambre y odio hacia mi misma, odio hacia la figura que se ve dentro del espejo y aunque quiera, aunque desee, siento tanto odio hacia mi misma que deseo, ante todo dormir una noche más y no volver a ver el amanecer, y luego, cuando creo que puedo descansar un segundo, está el espagueti crudo en mi cabeza que desea sacar cada uno de las cosas que siento.
Mi mente le gritan a mis pies ¡Muévanse, salgan a correr, hagan un poco de ejercicio! ¡Canta en la ducha! ¡Baila en la lluvia! ¡Sal a distraerte! ¡Ve a bailar, conoce gente, conoce a un chico! ¡Vive la vida, disfruta! ¡Corre, grita, salta, danza, canta, olvídate de todo!... Pero la fuerza irracional de mi cabeza ata mis pies a la cama, me lleva directo a lo mismo de siempre: el vacío, las ganas de no hacer nada, las ganas de que pase la vida, las ganas de dormir todo el día, de escuchar música hasta que mi cabeza explote, o las ganas de adelantar el tiempo hasta el momento en el que pueda verme a mi misma acostada inerte sobre un féretro frío como mi cuerpo y mi alma.
Soy una chica como cualquier otra, que escribe, que imagina y que sueña, no hay nada extraordinario en mi, no tengo un talento oculto ni un pasado traumático, soy una simple chica que se encargó poco a poco de joderse a si misma, que la adolescencia hizo sus estrados, que el crecer la volvió sin una chispa de vida, carezco de carisma, de paz y de belleza, soy otra más del montón, una torpe chica escribiendo palabras que nunca serán leídas e historias que jamás serán contadas, ¿Por qué alguien se fijaría en mi? No soy bonita, no soy delgada y no estoy traumatizada, no tengo un padre millonario ni una madre drogadicta, tengo solamente un hogar con dos padres amorosos y tres mascotas que se la pasan comiendo y durmiendo como suelen hacer los perros.
Vacío, vacío, sin sentimientos ni emociones, sin capacidad de amar a nadie, a nadie ni a mi misma, sin la capacidad de preocuparme por nadie, ni de mi misma y sin poder hacer algo conmigo, mirando como el mundo se le sale de las manos y como vivo sin vivir y sueño sin salir, deseando ser otra persona, deseando vivir en otro lugar, deseando ser invisible y aún no pasa nada y eso es lo peor.
Just Jane