Tal vez estoy destinada a no ser feliz o puede que sea solo
mi subconsciente traicionero.
Nadie puede entender lo que siento, igual, nadie puede saber
exactamente, a veces suelo debatir con mi cabeza por horas mientras la noche
transcurre tratando de ganarle a mis pensamientos y me deje saber qué es eso
que en verdad siento, por ahora, por ahora no lo sé, sólo sé que tengo miedo, y
pese a que suene trillado, esta vez sí que tengo miedo al amor, para cualquiera
es común, corriente y un cliché, pero es que cuando eres yo, cuando eres esta
persona con cuatro letras, te das cuenta de las cosas; te das cuenta que al
mirarte al espejo hay una persona jodida, llena de temor, inseguridad y
decadencia, detrás del espejo hay alguien que tiene miedo a que la veas justo
como ella se ve, no quiere que sepas que tiene el corazón roto y fragmentado,
no quiere que sepas que sueña con no alejarse de ti, que sueña con hacer para
ti lo que mejor sabe hacer y que al fin
cada letra tenga un dueño en vez de naufragar por las saladas aguas de
la soledad y la carencia, esta persona que solo quiere poder amar sin ser el único
corazón enamorado, que se muere por tener quien adorar entre sus letras, pero
que es tan insegura y tan inexperta que tiene miedo.
Qué fue lo que causó todo esto? Crecer es una opción, darse
cuenta de la inmensidad del mundo y la insignificancia de uno mismo, darse
cuenta que aquí se está solo, que no hay nadie más a tu lado, que la soledad y
la sociedad son un feroz León dispuesto a atacar a su presa justo en el momento
que la oveja se encuentra débil.
No es tan difícil de entender pero es algo que con los
labios jamás podré explicar.
Le tengo miedo a la
realidad, el compromiso, a la sociedad, a las personas, a la responsabilidad,
al crecer…
Me tengo miedo a mí misma y es allí cuando me pregunto... ¿Cuántas
veces no huimos de nosotros mismos?
Just Jane.
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