lunes, 2 de marzo de 2015

Viernes de trabajo.


Mirando el cielo azul, mirando como las nubes bailan al compás del viento siendo las plantas en elegantes jarrones sus compañeros de baile, estando unas cuantas horas contemplando el horizonte detrás de un edificio tan alto,  rodeado de sonidos ambientales y elementos que no causarían inspiración, haciendo cosas de contrabando teniendo escuchar un ruidoque interrumpa la armonía y una hoja vieja y arrugada que ha cumplido a cumplir casi todo su ciclo de vida junto a gente inimaginando el paisaje dentro de mi cabeza, ignorando la existencia de un nuevo mundo capaz de sobrevivir a seis hora de trabajo laboral que quedarán impregnados como una costosa loción  en las entrañas de mi mente, viviendo y anhelando degustar de la cálida música que hace el viento fuera de las paredes de cristal, imaginándome su suave y abrasadora textura, sintiendo justo lo mismo que un león enjaulado mirando una pancarta selvática, respirando al compás del dulce vals de las afueras; y del enemigo que es el tiempo siendo arrastrado por una tortuga que no me deja escapar para vivir de aquel mundo construido dentro de una botella de cristal, haciéndome patalear e imaginar que los hombres matarían por aquella libertad mientras que yo estoy sintiéndome así cada 8 días, dentro de aquella botella esperando que termine otro día de trabajo a quienes los humanos le llaman trabajo. 


Just Jane.

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