Hoy estoy de buenas, de buenas para despedir el año como se
merece, igual que siempre, recordando y diciéndole adiós a todo como es debido,
cerrando los ojos y pasando por todos los meses y días que lo contienen, es
increíble, ¿no creen? llega un punto en el que uno pierde la noción del tiempo,
en un abrir y cerrar de ojos ya es 31 de Diciembre, ya se ha acabado un año más
y no hiciste todo lo que prometiste qué harías, aun así la vida no escatimó y a
pesar de todo te regaló mil y un experiencias que aprovechaste y
desaprovechaste.
Hoy por eso quiero despedir
el año de una manera diferente: con la frente en alto y una botella de Whisky,
por el destino cruel que me cambió el camino en más de una ocasión, por todos
esos planes que, aunque fueron premeditados nunca se pudieron echar a andar,
por los sueños truncos que dejé atrás.
Hoy quiero embriagarme como
es merecido con los momentos amargos que creí nunca se irían de mí y con todas
esas lágrimas que pensé que jamás dejarían de fluir; quiero tomarme un Martini
con aquellas personas que hicieron algunos de mis días cansados, pesados y
llenos de falsas esperanzas para sonreírles, mirarlos a los ojos s que no los
necesito más.
Quiero brindas con el más
fino champagne con quienes me apuñalaron por la espalda para agradecerles que
ya no están más.
Quiero probar el extraño y
dulce sabor de un Dandelion and Burdock ingles con esos amores que un día me
hicieron feliz y decirles que, aunque se fueron mi corazón no dejó de latir.
A todas esas personas nuevas
que llegaron a mi vida poco antes que se acabara el año quiero regalarles una
maceta con la más hermosa y delicada semilla para que sepan que esta amistad
que está comenzando será noble, frágil y desconfiada hasta que se convierta en
flor.
A mis verdaderos amigos que
aun con el pasar de los años, la distancia y las apretadas agendas de vez en
vez tienen guardado un poco de su tiempo para compartirlo conmigo, tienen mi
apoyo, mi cariño, mi confianza y que estaré con ellos por otros diez años más.
Y a quienes jamás han
desaparecido, a los cuales puedo contar con una sola mano y a mis padres, ellos
saben que tienen mi vida, no tengo para ofrecerles nada más que eso.
A esos conocidos con quienes
tuve conversaciones largas y nunca volví a ver, a mi ángel que me cuida en la
distancia, a mis amigos que me apoyan más que quienes están cerca, a ese amor
que nunca se da por vencido conmigo y a los que solo han pasado minutos en mi
cercanía, me han dejado la enseñanza más grande de mi vida, para ustedes no
tengo más que el más sincero gracias.
Por eso es que hoy estoy de
buenas, con el corazón más fuerte que nunca para recibir todas las buenas
energías del nuevo año, para seguir abrazando todas las renovadas emociones,
para seguir admirando los desconocidos paisajes que se cruzarán en mi camino,
para que la inspiración no deje de llegar y para que no se callen mis letras.
Hoy estoy con el mejor de
los ánimos para dejar de prometerme cosas que no cumpliré y para empezar a
hacer en vez de decir, para luchar por mis sueños.
Hoy tengo la botella de vino
para darle las buenas a esta etapa de vida, a este siguiente paso que me acerca
a mis metas y por eso solo puedo decir ¡Brindemos! Brindemos para que innovemos,
volemos, gritemos, lloremos y vivamos para así ser testigos de lo mucho que
podemos hacer en un año si por fin nos movemos.
2016, estoy lista para ti.
¡Feliz año!
Jane
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