lunes, 31 de agosto de 2015

Esta vez si soy culpable.

Estaba escuchando música como es costumbre en mí, infinidad de sonidos a través de mis oídos que aclaran mis ideas para poder pensar mejor junto con algunos juegos de  destreza mental que sirven para matar el tiempo cuando accidentalmente se coló  en mi lista de reproducción una vieja canción que como máquina del tiempo me hizo volver al pasado, a ningún momento con exactitud pero a tantos precisos recuerdos, se sintió como una ráfaga de viento que llega en un momento desprevenido o cuando una ola de mar te azota y te arrastra hacia la orilla, sentí una vieja sensación y humedad ante mis ojos, fuertes palpitaciones en el pecho y un nudo en el estómago, había pensado tanto y en tantos recuerdos, lamentándome no haber disfrutado ciertas ocasiones y queriendo regresar a ciertas épocas, rogando me volviera a suceder algo para poder atesorarlo que olvidé a mi compañero infinito: el tiempo; parpadeé varias veces, apagué la música y me senté  a mirar como las aspas del ventilador daban vueltas y vueltas, entonces es cuando sentí por primera vez un yunque que caí en mi cabeza a gran velocidad con una leyenda pegada en el frente que decía: ”hace más de 5 años”.

Cierro los ojos y puedo oler de nuevo mi antiguo cuarto mientras se mezcla con mis viejas preocupaciones, un lejano vistazo hacia atrás puedo contemplar a una pequeña yo con unos centímetros menos y unos kilos de más con un cabello  corto y rizado y una sonrisa más blanca hablando horas por teléfono y riendo sin motivo alguno, bailando y cantando con desinhibición y con tantos sueños amontonados en nubes, pilas de revistas y posters pegados, puedo reírme de cosas que me asfixiaban en ese momento a las que creía nunca iba a llegarles una solución y aunque no fui tan astuta para ponerles un alto los años pasaron y pasaron y sirvieron como un buen colchón para amortiguar tanto daño, decepciones, llantos y tristezas que pueden ahogarme en una botella llena de adolescencia.
Cuantos momentos que no voy a poder atrapar ni con una red hecha de oro, cuantos años que creí no pasarían, cuantos sentimientos que creí nunca se esfumarían, detengo el tiempo y puedo oler tanta inexperiencia y tantas realidades alternas llenas de recuerdos de mi infancia, juguetes tirados y sonrisas genuinas, puedo sentir un ambiente diferente al que tengo en este momento, perdida ajena a la crueldad del mundo, con estrepitosos sonidos y nunca ningún sentimiento de vacío, nada era capaz de acongojar mi alma, nada era imposible y los años no pasaban, esa bella falsedad que perdemos con el tiempo, ¿Cómo es posible después de tantas cosas no poder vuelto a sentir lo que siente un joven cuando puede comerse al mundo como una manzana, dulce, jugosa y enorme?.

Vuelvo a la actualidad y encuentro mis manos empañadas de lágrimas, empañadas de tantas cuentas sin pagar, injusticias, hambre, pobreza y crueldad; este sentimiento es casi irreconocible, en un abrir y cerrar de ojos se han ido tantos años y con ellos tantas personas, enojos y dolores de cabeza, no puedo creer lo tonta que había sido para no comprender que la vida no se detiene y que crecemos y aprendemos  aunque no queramos; todos esos viejos sueños que dejé atrás, todas esas canciones que canté jurando nunca dejarían de hacerme  reír y llorar, todas esas ilusiones y esas alas rotas que solo el tiempo pudo llevarse con él, cosas que no voy a poder recuperar y por lo que no vale la pena ponerme a llorar; me sequé las mejillas de nuevo dándome cuenta que habían parado las lágrimas y me detuve a pensar ¿Cuántos años más quieres perder?, suspiré resignada. Me atraparon, esta vez sí que soy culpable, de extrañar mi pasado.



Just Jane

No hay comentarios.:

Publicar un comentario