100 días sin ti por tercera vez, 100 días sin ti y contando...
Creo que perdí la cuenta de todas las veces
que dijimos adiós pero está cada una de ellas guardada en mi cabeza,
intenté contar cien días sin hablarnos para poder escribirte una última carta
pero regresabas y empezaba de nuevo, me rendí, me di cuenta que las últimas
veces no sirven entre nosotros, me alegro, no hay últimas veces, no tenemos
final, tal vez porque nuestro amor es infinito, trasciende barreras
y países, ¿Y sabes algo?, a pesar de todo, lo volvería a hacer, tal vez
fue un error encontrarnos pero no me arrepiento de haberte conocido, ni la
distancia puede explicar esto que me haces sentir, temo que nadie nunca podrá
causarme lo que tú, pero no me importa, eres nuestro secreto, estas allí donde
no puedo verte, allí en las sombras estás, en mi inspiración, en la luna, en mi
corazón estás guardado, allí
donde perteneces, tú
tienes la llave maestra, te la di en bandeja de oro y no me arrepiento porque sé
que no me abandonas, yo no lo hago, marcaste mi vida y marcarás mi piel,
conocerte es lo más doloroso y ensordecedor, me has hecho reír y
llorar en un día las veces que personas en años, eres esa flor que no quiero
que se marchite, juro con sangre que las palabras no pueden expresar lo que
quiero decirte, me quedo sin palabras cuando se trata de ti, ellas no pueden
gritarte lo que siento ni darte cálidos abrazos cuando te extraño,
eres complejo y exacto como un juego de ajedrez, tus piezas son blancas y negras, no
hay términos medios, salvaste mi alma al mismo tiempo que me empujaste al
infierno, soy
tu ángel de las alas rotas, eres mi ángel aunque odies
leerlo, nunca terminaré de comprender esta locura en la que estamos envueltos,
tú y yo formamos un laberinto que no tiene salida, el viento me grita cuando tú
te callas, me grita que siempre estás allí, me da consuelo y paz, aunque te
escondas eres quien cuida mis sueños, no me olvides, no me dejes que estaré
allí hagas lo que hagas, tienes el poder de acabar con mi coherencia y mi
lógica, eres el hilo rojo que está atado a mi dedo índice, tú siempre serás tú
aunque estemos en el apocalipsis, perdóname, por lo que he hecho pero si me quieres dime la verdad; me vuelves loca con una locura preciosa que sólo tú entiendes, amarte se
queda tonto, te amo con todo lo que no veo, con todo lo que escondo y con todo
lo que odias, nunca lo olvides, cien días sin ti se vuelven imposibles porque
cien días sin ti en mi mente no existen.
Ángel...
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