El acto de valentía más cobarde.
Había estado tratando de
darte tu tiempo, porque nunca mi intención ha sido molestar, sinceramente no sé
si lo estaba postergando porque me daba miedo preguntar o porque temo escuchar
la respuesta, ambas cosas representan un cansado cargo emocional que sigo
pensando no sé hasta cuando seré capaz de aguantar.
He tratado de esperar, porque no sé qué es lo que hay en tú
cabeza, trato de darte tú tiempo sin importar como esté el mío, y te admiro,
debo reconocer que admiro de ti que puedes vivir como si nada mientras yo le
doy vueltas y vueltas a esta complicada situación.
Y mientras escribo esto por tercera ocasión, mi cabeza se
debate en si debo o no debo hacerte saber todo esto, en mi cabeza me he
imaginado mil veces diferentes situaciones y sin embargo no puedo saber si se
lo llevará el viento, si quedará bajo tú cama o hecho bolita sobre el suelo en
cualquier rincón de la habitación. O bien, sí seré afortunada y compartirás
algo que hay en tú cabeza.
Escribir esto es tan pesado para mí; con todo el tiempo que
llevo escribiéndole a la nada, nunca me había puesto tan nerviosa, ni había
puesto mi corazón tan sincero, temeroso y cobarde en algo y tal vez porque
espero no esté escribiéndole a la luna como suelo hacerle a diario.
Escribir esto es tan complejo porque no sé hasta qué punto está
siendo coherente, para este momento no sabes la cantidad de papeles que están tirados bajo mis pies,
y de lo único que creo puedo arrepentirme y sentirme culpable es de los
árboles que estoy desperdiciando.
Los miedos siguen apareciendo y hasta éste momento sigo sin contestarme
las preguntas que se me vienen a la mente: ¿Cuánto me quieres?, ¿Para qué me
quieres?; y espero no suene muy egocéntrica por el hecho de dar por sentado que
de algún modo me quieres.
Y quiero aclararte en éste
punto para ya cerrar con la agonía de que sigas leyendo esto, que sólo pueden
pasar dos cosas: que tú y yo hablemos de lo que ocurre entre nosotros o
simplemente para no hacerlo incómodo para ti y denigrante para mí, me desaparezco
de tú vista y finjo no tener que verte ocasionalmente nunca; ésta parte es por
lo que me cuesta tanto trabajo entregarte el absurdo pergamino, pero sin
embargo no sería capaz de seguir con ésta situación, y no es un ultimátum ni
mucho menos, es sólo que escribo mejor de lo que hablo y en éste punto de mi
vida necesito aclarar lo que sucede por nuestras mentes antes de volverme loca
dándole vueltas y vueltas al asunto, por lo tanto entenderé y respetaré tú
silencio y no volveré a molestarte jamás sí optas por esa opción, entenderé que
el silencio otorga y podré contestarme a mí misma esas preguntas.
Quiero que sepas antes de que se termine la
tinta que lo único que quisiera es aclarar la situación, hablar contigo y poder
comprenderte.
Quiero hacerte saber que:
No me gusta que me gustes,
sin saber sí te gusto en
verdad,
sin compromiso ni mentiras,
únicamente una afirmación
sincera y mutua.
Después de eso, doy por
terminadas todas mis palabras y doy por aludido que he hecho todo lo que está a
mi alcance, quedándome con todos mis sentimientos en el baúl hasta el momento
en el que desees abrirlo y haciéndote saber que comprendo y haría lo
que fuera por nosotros pero que ahora el resto de la historia te toca a ti
escribirla.
Pero no puedo irme sin decirte que
no olvides que te quiero justo tal
cual eres sin tapujos ni ataduras
con el alma en la mano como nunca
había querido.
Atte.: Bueno, tú sabes quién
soy.
Just Jane
No hay comentarios.:
Publicar un comentario